Pies en el aire
miércoles, 13 de noviembre de 2013
jueves, 11 de julio de 2013
Allá por el año 2008...escribía
TOCADA EN EL CORAZÓN
“La reacción de la gente la
primera vez que ve una ópera es muy espectacular, o les encanta o les horroriza…”
le dice Edward Lewis a Vivian Ward o Richard Gere a Julia Roberts, en una
famosa película.
De igual forma correr encantó mi
espíritu e impregnó mi alma. Al principio rozó mi piel, llegando a mi interior
e instalándose sin remisión en cada parte de mí ser. Llenó los resquicios que
dejó mi rebelde adolescencia y al acariciar mi corazón, el veneno se derramó
para siempre en él, como en un enamoramiento alocado, atontado y ya fue
imparable. Poco a poco como en el amor, primero adolescente, después maduro,
supe de decepciones, de tristezas y de alegrías. Cada día las zapatillas a los
pies de mi cama me hacían pensar en las experiencias que me esperaban y cada
noche el cansancio placentero acunaba las ilusiones que a la mañana siguiente
me despertarían con nuevos bríos.
Al anochecer, cuando el
adormecimiento se iba apoderando de mí, me imaginaba corriendo sin esfuerzo,
soñaba con patines en mis pies, con alas en mis brazos, y como un moderno Ícaro
escapando de su prisión, rozaba el sol. Y al amanecer cuando todo se tornaba
real, cuando la carroza volvía a ser calabaza, cuando la realidad inquietante
de una nueva jornada amenazaba, cuando
los recuerdos de mi sueño se volvían borrosos, el deseo de iniciar de
nuevo la carrera me hacía saltar como un resorte, mirar por la ventana y
planificar el nuevo día en torno a mis zancadas. Se diluía la levedad soñada de
mi cuerpo, el esfuerzo se hacía tangible, pero el veneno en mis venas iba poco
a poco elevando mi pulso como queriendo llevarme al límite de las soñadas
quimeras. Me descubría a mí misma tratando de explicar a mí alrededor las
sensaciones que no sabía expresar, sintiéndome día a día incomprendida. Y volvía
a pensar en el solaz de la noche para volverme a soñar ligera como una pluma, y
ser Ícaro tocando el mar, pensando en cómo ser capaz al despertar de aferrar
las emociones.
Quise por la mañana describirte mi sueño y no pude. Corrí mi
primera carrera y sentí miedo, inquietud, expectación, temor y alegría. No me
sentí ligera como una pluma, mis alas soñadas no me llevaron en volandas,
conocí el esfuerzo, conocí el sufrimiento, las ganas de abandonar rondaron mi
cabeza, pero experimenté en mi cuerpo y en mi mente la satisfacción de superar
los pensamientos de derrota. Vi que la realidad siempre supera los sueños, y mi
carrera fue real y superó mi mejor sueño. Volví con la mochila llena de nuevas
impresiones que referirte, llena de inspiración, de novedades que contar, de
fantasías que compartir, pero no tuve necesidad de decir nada, sé que mi mirada
lo expresaba todo, sé que viste la ilusión de un niño en mis ojos, sé que nunca
viste a nadie tan feliz. Desde entonces ya no busco explicaciones, a nadie
quiero convencer, pues sé que a quien esos primeros pasos le tocan el corazón,
si correr les encanta, será para siempre, “sí no… pueden aprender a apreciarlo
pero nunca les llegará al corazón”, sentenció Edward Lewis y yo en mi madurez
sigo encantada.
Aurora Pérez (Publicado en Runner's World -Mayo-2008)
martes, 15 de enero de 2013
RÉCORD DE EUROPA DE 3.000m Y 800m P.C. (F55)
RECUPERANDO SENSACIONES
Después de un par de años buscando un estado de forma que se resistía a aparecer, como consecuencia de alguna lesión que no terminaba de remitir y tras la rotura accidental de un dedo del pie parece que vuelven, ahora sí, las buenas sensaciones.
No son los récords en sí o las marcas lo que yo buscaba, pues nunca sabes cómo te va a afectar el paso de los años, esto es lo malo…y lo bueno de la edad. Lo malo porque aún haciendo las cosas bien la respuesta de tu cuerpo es una incógnita, y lo bueno porque esa duda que persiste, esa incertidumbre es lo que hace que se siga alimentando la ilusión.
Para mí lo importante por tanto, más que la marca en sí ha sido, en este caso, haber recuperado ese “punto” de sufrimiento que me ha permitido conseguir vuelta tras vuelta, hasta 16, mantener la concentración, sin dejar a las piernas dormirse ni bajar el ritmo. Esto no es solo mérito mío por supuesto, la ayuda de las “liebres”, a lo largo de esos días de entreno con sus buenos y malos momentos, y la buena planificación (en mi caso de mi entrenador) han sido claves básicas.
Por tanto conseguido el primer objetivo de la temporada: "Recuperando sensaciones”
| Zaragoza 12-Enero-2013 |
domingo, 21 de octubre de 2012
CARRERA DEL NIÑO 2012
Primera carrera de la temporada y experiencia positiva.
Un buen día, una buena carrera y una buena causa.
Un buen día, una buena carrera y una buena causa.
domingo, 22 de julio de 2012
DURANGO-2012
La última carrera de la temporada y no pudo ser. Tres carreras en 5:00, una en 5:01 y otra en 5:02...
El sub-5' en los 1.500m se resistió una vez más, otro tiro al poste.
Aún así una buena tarde de atletismo veterano en Durango, un placer y con Txapela incluida.
El sub-5' en los 1.500m se resistió una vez más, otro tiro al poste.
Aún así una buena tarde de atletismo veterano en Durango, un placer y con Txapela incluida.
domingo, 8 de julio de 2012
ENTREVISTA
Correr es mi credo...
http://www.trainingrey.es/content/aurora-p%C3%A9rez-%E2%80%9Ccorrer-es-mi-credo
http://www.trainingrey.es/content/aurora-p%C3%A9rez-%E2%80%9Ccorrer-es-mi-credo
jueves, 21 de junio de 2012
POR AZAR
Cuando me faltas te añoro, cuando me rompo te lloro y a veces, cuando te tengo, en mi inconsciencia te ignoro. Te necesito como el aire, como es obligado respirar, como el café que me espabila, como la luz que me ilumina.
En ti hallo la inspiración que me hace vivir otras vidas, a ti dedico mis suspiros, que son suspiros de alegría, aunque mi alma se esté muriendo de asfixia. Me gustan de ti tus silencios y soledades, también tus ruidos y algarabías, el sonrojo que me provocas, la taquicardia que en mí produces.
El azar, que me hizo antaño quererte y trabó mi relación con las zancadas, me sigue hoy haciendo deudora de los beneficios que consigo y por eso mismo preciso, al despertar la mañana, volver a calzar mis pies y salir a trotar mundos, para buscar más motivos de turbarse a mis sentidos, de renacer a mi ser y a mi corazón de seguir, persiguiendo los latidos, a fin de renovar los votos que forjaron mi amistad contigo………………….
.................Por todas estas razones, si fueras una persona, de viva voz te declararía mi afecto, pero vives en mi mente y te expresas con mis piernas y ellas escriben las letras que describen mi pasión, haciéndome declararte que te echo de menos cuando mi pulso, que en tu presencia se altera, se muestra lento y esquivo a la emoción que concitas. Y te extraño, en esa ausencia de palpitaciones de un corazón entregado, que tú enseñaste un buen día a batir acelerado.
Aurora Pérez (Publicado en Runner's World -Junio-2012)
Aurora Pérez (Publicado en Runner's World -Junio-2012)
domingo, 10 de junio de 2012
ZANCADAS ENCADENADAS
Cada zancada es un sueño, es un sueño de altos vuelos, vuelos que siembran brotes, brotes que son el germen, germen de nuevos pasos, pasos que son devotos, devotos de los caminos, caminos que son la puerta, son la puerta hacia el destino, el destino de correr, de correr tras la ilusión, ilusión por tragar millas, millas que son infinitas, infinitas como el tesón, el tesón que no da tregua, tregua para el cansancio, cansancio que es el reflejo, el reflejo de un ardor, ardor por subir peldaños, peldaños hasta la cumbre, cumbre que llega al cielo, cielo que es la morada, morada de las quimeras, quimeras que son un soplo, un soplo lleno de vida, vida que trae cada día, cada día un nuevo eco, eco que atrae los sonidos, sonidos que emiten los pies, pies que son la herramienta, herramienta que ara la tierra, la tierra que es el sostén, sostén de las esperanzas, esperanzas que son símbolo, símbolo de un latido, latido de un corazón, corazón de corredor....
Aurora Pérez (Publicado en Runner's World -Diciembre-2010)
domingo, 27 de mayo de 2012
Una curiosa reflexión
"¿Es feliz el agua? ¿Es feliz el mar? Sencillamente es y estamos aquí. Pero vivir duele, duele también, los árboles sufren como nosotros al crecer. Debe de doler ser un árbol. Como cuando a un niño le duelen los dientes. Duele. Y es un dolor muchas veces improductivo. Y no quiere decir que sea un dolor malo, puede ser un dolor feliz"
(Antony Hegarty)
"¿Es feliz el agua? ¿Es feliz el mar? Sencillamente es y estamos aquí. Pero vivir duele, duele también, los árboles sufren como nosotros al crecer. Debe de doler ser un árbol. Como cuando a un niño le duelen los dientes. Duele. Y es un dolor muchas veces improductivo. Y no quiere decir que sea un dolor malo, puede ser un dolor feliz"
(Antony Hegarty)
domingo, 18 de marzo de 2012
sábado, 10 de diciembre de 2011
CORRIENDO APRENDÍ
Corriendo aprendí que la tensión en mis músculos distendía la confusión que vivía en mi cerebro.
Corriendo aprendí que el sufrimiento que descosía por fuera mi cuerpo entero, remendaba por dentro mis entretelas.
Corriendo aprendí que el gesto huraño que adornaba a veces mi cara, relajaba el mal humor que albergaba en mi interior.
Corriendo aprendí que no llegar la primera me brindaba la ocasión para volver a intentarlo.
Corriendo aprendí que seguir cuando todo estaba en contra era un refuerzo de mi autoestima.
Corriendo aprendí que cuando la fatiga física me plantaba cara yo ganaba la partida a las agonías de mi mente.
Corriendo aprendí que cuando mis piernas se dañaban nacía una firme voluntad que las reparaba.
Corriendo aprendí que los dolores que me acompañaban no eran sino anestesia para mis sinsabores.
Corriendo aprendí que los pesares por no alcanzar un reto avivaban los rescoldos para futuros proyectos.
Corriendo aprendí que los pasitos cortos también me llevaban a lejanos paraísos.
Corriendo aprendí a dominar largamente los ritmos lentos, y estos me conquistaron y cuando estuve preparada para cadencias más rápidas, éstas me subyugaron y aprendí a disfrutar de la prisa por no llegar a ningún lado.
Corriendo aprendí a apetecer el descanso pero enseguida volvía pues anhelaba el cansancio.
Corriendo aprendí a desear que el esfuerzo humedeciera mi frente, sin necesitad de que el sol saliera o que las nubes lloraran.
Corriendo aprendí que cada gota de sudor regaba de ideas mi imaginación, que mi respiración agitada expulsaba mi sinvivir, que el frecuente jadear alejaba inútiles pensamientos.
Corriendo aprendí que pese a quedar sin aliento no se escapaba mi vida sino que, bien al contrario, cobraba mayor valor.
Corriendo aprendí a rodearme de números, a arañar unos segundos, a aquilatar los minutos, a progresar en el tiempo.
Corriendo aprendí a vivir midiendo distancias, a apurar incertidumbres, a capear temporales para llegar a mí misma.
Corriendo aprendí a patear los caminos, a doctorarme en sus sendas, a averiguar sus secretos, a desechar los atajos, a repostar en las fuentes, a reposar en los claros.
Corriendo aprendí a encontrar en cada árbol la oportunidad de una sombra y evitar en cada raíz la posibilidad de un tropiezo.
Corriendo aprendí que el duermevela constante que algunas noches padecía era tan sólo antesala para nuevos desafíos.
Corriendo aprendí que el recuerdo vespertino de los rigores sufridos allanaban el trayecto a esperanzas venideras.
Corriendo aprendí que cada pisada que daba descorría el tupido velo que me impedía vencer el estúpido desasosiego.
Corriendo aprendí que mi instinto resolvía los dislates que la razón no sabía o las cuitas que mi alma desconocía.
Corriendo aprendí que el corazón que en mí latía desalojaba en sus sístoles todos los malos farios para acoger en sus diástoles todas las buenas nuevas.
Y así, corriendo y corriendo, aprendí a vivir al día, a abrir los ojos al mundo, a conocer alegrías.
Aurora Pérez (Publicado en Runner's World -Noviembre-2011)
Aurora Pérez (Publicado en Runner's World -Noviembre-2011)
domingo, 13 de diciembre de 2009
PODRÍA...PERO PREFIERO...
¡LOCA POR CORRER!
Podría contarte que mis piernas con los años han acumulado muchos kilómetros, pero prefiero decirte que en ese tiempo mi cabeza ha adquirido mucha más sabiduría.
Podrías creer que con el paso de los lustros mi cuerpo se ha hecho inerte al sufrimiento, pero prefiero pensar que mi vida se ha hecho adicta al valor del esfuerzo.
Podría decirte que he machacado el suelo mil veces con mis pies, que miles de impactos han horadado los mismos caminos, pistas y carreteras una y otra vez, pero te diré que mientras pisaba la tierra firme mi mente caminaba por distintos cielos.
Podría hablarte de mis marcas, pero prefiero referirte las vivencias que acompañaron a los números.
Podría narrarte mis éxitos, pero no busco los halagos, o mis fracasos pero no quiero compasión.
Me dirás que he errado en mis metas muchas veces, pero no sabes cómo disfruté el camino hacia la decepción.
Te acordarás de la tristeza que acompañó a mis derrotas, pero mayor fue la felicidad que acompañó a mis triunfos.
Me recordarás cómo lloré de impotencia cuando el cuerpo se reveló con mil lesiones, pero yo me acordaré con alegría de mi constancia al superarlas.
Tratarás de convencerme del tedio diario del entrenamiento, de la rutina, y te diré que nunca dos días son iguales cuando corro, cada día es único.
No entenderás el sentido de dar vueltas para volver al mismo lugar, pero el sentido no está en el inicio, ni está en el final, sino en las inquietudes sentidas a lo largo del camino.
Dirás que corro porque no sé lo que quiero y persigo algo que nunca encontraré, te diré que correr me ha hecho saber lo que no quiero.
Insinuarás el sinsentido de correr para no ganar, pero nunca tuve la sensación de ganar, ni de perder, solamente de crecer.
Pensarás por qué sigo a sabiendas de que mis mejores registros nunca mejorarán, pero sigo porque no encontré aún el techo de mis emociones.
Creerás que he perdido el tiempo, que podría haber dado más de una vez la vuelta al mundo, pero te contestaré que en ese tiempo he sido capaz de crear miles de mundos diferentes dentro de mí.
Me acusarás de correr despacio y me reiré, o de correr deprisa y sonreiré.
Me rebatirás mis muchos años, te replicaré mis muchas ilusiones.
Pensarás que estoy loca por seguir y te diré que siempre tuve la cordura de no parar.
Al final me dirás que he vivido sólo para correr, pero en mi fuero interno sé que he corrido sólo para vivir.
Aurora Pérez (Publicado en Runner's World -Noviembre-2007)
viernes, 2 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

